BTX IV

Exclusión de extranjeros

Segundo viaje de Nehemías 

1 Aquel día se leyó en el rollo de Moisés a oídos del pueblo, y se encontró escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Ha-Elohim, 2 porque no habían salido a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que alquilaron a Balaam contra ellos para que los maldijera, pero nuestro Elohim convirtió la maldición en bendición. 3 Por lo que, al escuchar la ley, excluyeron de Israel a todo extranjero. 4 Pero antes de esto, el sacerdote Eliasib, encargado de la cámara de la Casa de nuestro Elohim, había emparentado con Tobías, 5 y le había preparado un gran aposento donde antes se depositaban las ofrendas vegetales, el incienso, los vasos, y los diezmos del grano, del vino nuevo y del aceite, prescrito para los levitas, cantores y porteros, así como la ofrenda para los sacerdotes. 6 Durante todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque en el trigésimo segundo año de Artajerjes rey de Babilonia había ido ante el rey. Al cabo de algún tiempo pedí permiso al rey, 7 y regresé a Jerusalén, donde me percaté del mal que había hecho Eliasib a favor de Tobías al prepararle un aposento en los atrios de la Casa de Ha-Elohim. 8 Y eso me indignó sobremanera, por lo que hice sacar todas las pertenencias de Tobías fuera de la cámara. 9 Y ordené que limpiaran las cámaras, y dispuse que restituyeran allí los utensilios sagrados de la Casa de Ha-Elohim, con las ofrendas vegetales y el incienso.

10 Advertí también que a los levitas no les habían sido dadas sus porciones, de manera que los levitas y los cantores, en vez de cumplir sus tareas, habían huido cada uno a su campo. 11 Entonces recriminé a los prefectos, y dije: ¿Por qué está abandonada la Casa de Ha-Elohim? Y los reuní y los coloqué en su puesto. 

12 Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino nuevo y del aceite, a la tesorería. 13 Y puse por tesoreros a cargo de los depósitos al sacerdote Selemías y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaías. Junto a ellos estaba Hanán ben Zacur, hijo de Matanías, porque eran considerados fieles, y les correspondió repartir entre sus hermanos. 

14 ¡Acuérdate de mí por esto, oh Elohim mío, y no borres mis buenas obras que he hecho para la Casa de mi Elohim y por su cuidado! 

15 En esos días vi en Judá a unos que pisaban lagares en shabbat y traían gavillas cargadas sobre asnos, y que traían a Jerusalén también vino y uvas e higos, y toda clase de carga en día shabbat. Y protesté a causa del día en que vendían las provisiones. 16 Vivían allí también hombres de Tiro, los cuales traían pescado y otras mercancías que vendían en shabbat a los naturales de Judá en Jerusalén. 17 Entonces reprendí a los nobles de Judá y les dije: ¿Qué significa esta mala acción que hacéis, profanando así el día del shabbat? 18 ¿No hicieron así vuestros padres, y nuestro Elohim trajo toda esta desgracia sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¡Y vosotros aumentáis la ira divina contra Israel al profanar el shabbat! 

19 Y aconteció que en la víspera del shabbat, cuando iba anocheciendo a las puertas de Jerusalén, ordené que las puertas fueran cerradas hasta pasar el shabbat, y emplacé a algunos de mis servidores sobre las puertas para que no entrara carga alguna en día de shabbat. 20 Pero los mercaderes y vendedores de toda esa suerte de mercancías pasaron la noche fuera de Jerusalén una y dos veces. 21 Entonces yo les advertí y les dije: ¿Por qué pernoctáis frente al muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde ese tiempo no vinieron más en shabbat. 22 Por otra parte, ordené a los levitas que se purificaran y acudieran a guardar las puertas para santificar el día del shabbat. 

¡Acuérdate de mí también por esto, oh Elohim mío, y considérame conforme a la inmensidad de tu misericordia! 

23 En aquellos días pude ver también que algunos judíos cohabitaban con mujeres asdoditas, amonitas y moabitas, 24 y sus hijos hablaban a medias el lenguaje asdodita y no podían hablar bien el idioma de los judíos, sino conforme a la lengua de aquellos pueblos. 25 Y contendí con ellos y los maldije, y castigué a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar por Elohim, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, ni tomaréis de sus hijas para vuestros hijos ni para vosotros.

26 ¿No fue acaso por eso mismo que pecó Salomón rey de Israel? Y aunque entre muchas naciones no hubo rey como él, y fue amado por su Elohim, y Elohim lo hizo rey sobre todo Israel, sin embargo, aun a él, lo hicieron pecar mujeres extranjeras. 27 ¿Haremos entonces como vosotros este gran mal prevaricando contra nuestro Elohim, al cohabitar con mujeres extranjeras? 28 Y ahuyenté de mi lado a uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, porque era yerno de Sanbalat horonita. 

29 ¡Acuérdate de ellos, oh Elohim mío, porque profanaron la investidura sacerdotal y el pacto del sacerdocio y de los levitas! 

30 Así los purifiqué de todo lo extranjero, y establecí las funciones para los sacerdotes y los levitas, cada uno en su obra, 31 así como para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. 

¡Oh Elohim mío, acuérdate de mí para bien! 

 


13.2 Balaam... →Dt. 23.3-5. 13.25 les arranqué... Lit. arrancar, pelar, rapar; por Elohim... Algunas versiones omiten por Elohim

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