BTX IV

El hombre y sus circunstancias

1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo de los cielos tiene su hora:

2          Tiempo de nacer y tiempo

de morir,

Tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado,

3          Tiempo de matar y tiempo

de curar,

Tiempo de destruir y tiempo de edificar,

4          Tiempo de llorar y tiempo

de reír,

Tiempo de endechar y tiempo de bailar,

5          Tiempo de esparcir piedras

y tiempo de juntar piedras,

Tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar,

6          Tiempo de buscar y tiempo

de perder,

Tiempo de guardar y tiempo de desechar,

7          Tiempo de romper y tiempo

de coser,

Tiempo de callar y tiempo de hablar,

8          Tiempo de amar y tiempo

de aborrecer,

Tiempo de guerra y tiempo de paz.

9 ¿Qué provecho tiene quien trabaja, de todo aquello en que se afana?

10 He visto el trabajo que Elohim ha impuesto a los hijos del hombre para que lo cumplan. 11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y puso eternidad en el corazón de ellos, sin que el hombre alcance a entender la obra que Ha-Elohim ha hecho desde el principio hasta el fin.

12 Sé que no hay nada mejor para ellos que alegrarse y disfrutar su vida. 13 Y también que es don de DIOS que todo hombre coma y beba, y vea el fruto de toda su labor. 14 He entendido que todo lo que hace Ha-Elohim es perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá. Ha-Elohim lo hizo así, para que los hombres teman delante de Él.

15       Lo que es, ya ha sido,

Y lo que será, ya fue,

Y Elohim hace volver lo que pasó.

16 Vi más debajo del sol: en el lugar del derecho, allí la impiedad; y en el lugar de la justicia, allí la iniquidad. 17 Y dije en mi corazón: Al justo y al malvado los juzgará Ha-Elohim, porque allí hay un tiempo para cada asunto y para cada obra.

18 Respecto a los hijos del hombre, dije en mi corazón: Ha-Elohim los ha probado para que ellos mismos vean que son semejantes a las bestias, 19 porque lo mismo que sucede al hombre sucede a la bestia, un mismo suceso es: como muere uno, así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento. El hombre no tiene ventaja sobre el animal, porque todo es vanidad.

20      Todos van a un mismo lugar,

Todos proceden del polvo,

Y todos vuelven al polvo.

21 ¿Quién conoce el espíritu de los hijos del hombre? ¿Sube hacia arriba? Y el hálito de la bestia, ¿baja a la tierra?

22 Así, pues, he visto que no hay nada mejor para el hombre que alegrarse en sus obras, porque ésa es su porción. Porque, ¿quién lo llevará para que vea lo que habrá después de él?

 


3.11 eternidad... Heb. ha´olám. El vocablo significa primordialmente lo que está oculto para el hombre (entre las brumas de un pasado y un futuro igualmente remotos). Es decir, la dificultad extrema del ser humano para comprender la obra de Dios. Aún así, el Creador puso en el hombre el concepto de la eternidad (de que vive a través del tiempo) y por lo tanto se sabe mortal. El estilo pertinente de Qohélet, cuyo interés se mueve únicamente entre las cosas que suceden debajo del sol, exhibe el fracaso de todos los humanos, sin distingo, ante la realidad de la muerte. 3.15 lo que pasó... Lit. lo perseguido. 3.21 Enmienda Soferim →11.5; §6; §27.

 Abreviaturas