BTX IV

Jn. 21.15 corderitos... Ap. 5.6 corderito... Gr. arníon = corderito. Originalmente un diminutivo de arén = cordero. Este vocablo está registrado en 29 oportunidades en Apocalipsis y una sola vez en el evangelio de Juan (21.15). Los lexicones señalan dos significados: cordero y corderito. Algunos de ellos restan importancia al diminutivo alegando la perdida de su fuerza puesto que la tendencia general en la lengua vernácula era la de usar libremente los nombres acabados en “ion“, aparte de su significado diminutivo. Sin embargo, es de notar que el autor (el mismo para ambos libros), utiliza los dos: arén = cordero en Jn. 1.29, 36 y arníon = corderito en Jn. 21.15 y Ap.

Por otro lado, citamos lo dicho por el apóstol Pablo cuando escribe sobre la debilidad: ... para que no me enaltezca, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, a fin de que no me enaltezca. Por esto, tres veces rogué al Señor que se alejara de mí, y me ha dicho: Mi gracia te es suficiente, porque el poder es perfeccionado en la debilidad (2Co. 12.7b-9). Es interesante observar que astenia = debilidad y arníon = corderito tienen la misma gematría: 281. 

Vemos pues, como este número primo asocia la idea de debilidad con el símbolo de Cristo como el Cordero sacrificial de Dios, registrado en Apocalipsis 5.6: Y en medio del trono y de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, vi que se había hecho estar en pie a un corderito, como degollado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra. 

Estas dos ideas (debilidad y corderito), también están estrechamente integradas al poder de Dios. Las palabras traducidas como el poder de Dios (ho dunamis tou Theou) presenta una gematría de 1967 = 7 x 281. El corderito representa la perfección de la debilidad que Dios Todopoderoso aceptó cuando fue a la cruz: Porque fue crucificado en debilidad, pero vive por el poder de Dios. Nosotros también somos débiles en Él, pero viviremos con Él por el poder de Dios (2Co. 13.4).

En hebreo, la raíz del número siete (7), tamim, significa perfecto, completo o satisfecho y su gematría es 7 x 70, que son los números que el Señor usó para describir la perfección del perdón (Mt. 18.22). Tamim ocurre por primera vez en conjunto con la séptima mención del nombre Noé (Gn. 6.9).

Así vemos el mensaje explícito de la Escritura codificada en la estructura alfanumérica intrínseca de la lengua griega y hebrea. ¡Tal es la sabiduría de Dios! Imposible traducir cordero por corderito después de tal evidencia.