BTX IV

Mt. 9.6; 12.31; 26.28; Mr. 1.4; 2.7, 10; 3.29; Lc. 1.77; 3.3; 4.18; 5.24; 24.47; Hch. 2.38; 5.31; 10.43; 13.38; 26.18; Ef. 1.7; Col. 1.14; He. 9.22; 10.18 liberar... liberación... Es importante observar que los vocablos griegos afíemi y áfesis (traducidos perdón) se enfocan en el pecador y no en el pecado mismo. Pero el pecado no puede ser deshecho por el perdón; ha de ser pagado por derramamiento de sangre (He. 9.22). Por tanto (una vez cancelado el pecado), el perdón actúa en la liberación de la culpabilidad del pecador. El acto del perdón es esencialmente el medio de quitar y alejar del pecador la culpa resultante del pecado. Algunos idiomas exhiben una clara distinción entre culpa y pecado, de manera que los términos para perdón se relacionan con la culpabilidad y no con el pecado. Por lo tanto, el perdón de pecados ha de entenderse literalmente como el perdón de culpas. Aunque los términos para el perdón conllevan el significado de limpiar hacia fuera, borrar hacia fuera o eliminar, no es posible, obviamente, limpiar hacia fuera, borrar hacia fuera o eliminar un acontecimiento, pero sí es posible aplicar este beneficio al pecador (Is. 58.6; 61.1).