BTX IV

Jn. 1.14. tabernaculizó... La necesidad de dotar a la lengua castellana con un vocablo capaz de traducir el verbo griego skenóo (cuyo significado se describe sucintamente) es la siguiente: 

a. Justificación lingüística: Más común que skenóo es el verbo skenéo (derivado de skené). Aunque skenóo es también bastante común en obras del griego clásico, su significado primario es vivir (o acampar) en una tienda. También se utiliza con referencia a otro tipo de habitación y, ocasionalmente, es traducido como habitar una tienda o tender una tienda. En la LXX, la simple palabra skenóo es poco común cuando se compara con la compuesta kataskenóo, la cual debería ser estimada como el verdadero término de la LXX para expresar el verbo que adolece nuestro idioma, y que generalmente se traduce como habitar o acampar (en el inglés, por ejemplo, el problema ha sido solucionado mediante la traducción to tabernacle). 

b. Justificación teológica: La necesidad surge para dar sentido pleno al pasaje que nos ocupa: Kai o lógos sarx egéneto kai eskénosen en emín, cuya traducción, según las limitaciones actuales, es: Y el Logos se hizo carne y habitó entre nosotros. Teológicamente, este enunciado está conectado con el concepto de la shekinah en el VP, y sugiere que la tabernaculización (¿?) del Logos encarnado ha de ser considerada como una expresión que establece que su estadía terrenal no fue para Él sino un episodio entre su pre y post existencia como Señor exaltado, no solo en relación al elemento transitorio de su paso por el Planeta, sino como la manifestación del Eterno en la dimensión del tiempo y del espacio. Para expresar esta idea, las versiones castellanas del NP utilizan verbos tales como habitar, morar, o fijar, aún cuando estos comunican una idea de permanencia que el contexto no propone (Jn. 16.28). En este orden de ideas, el verbo acampar sea quizá el que mejor trasmite el concepto de transitoriedad, pero lo hace en detrimento de la fuerza y riqueza del sentido teológico propuesto por skenóo como tipo cumplido del Tabernáculo del Éxodo, de las cuales cosas no podemos ahora referirnos en detalle. Siendo así, la traducción más cercana de nuestro idioma sería asentó tabernáculo entre nosotros. No obstante, esta construcción disgrega al sujeto del objeto, porque el griego se esfuerza por incluir al Logos y su acción como en el solo skené, como si dijera: “Jesucristoysuobra”. Queda entonces claro que ninguna de estas alternativas lingüísticas alcanzan a llenar las exigencias teológicas para traducir fielmente el verbo eskénosen dentro de una sola palabra, capaz de definir su acción sin separarlo del sujeto, determinando interinidad y, claro está, limitando su conjugación al singular de la tercera persona. A fin de suplir esta omisión, y como quiera que la palabra tabernáculo ya ha sido designada por la Academia como traducción del sustantivo latino tabernacûlum, y este del griego skené, la BTX propone el fonetismo tabernaculizar, y así lo aplica como traducción de eskénosen para que el pasaje se lea: Y el Logos se hizo carne y tabernaculizó entre nosotros (§60).

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