BTX IV

Aflicciones del profeta (continuación)

¡Quién me diera que mi cabeza fuera agua,

Y mis ojos manantiales de lágrimas,

Para llorar día y noche por los muertos de la hija de mi pueblo!

¡Quién me diera en el desierto un albergue de caminantes,

Para abandonar a mi pueblo, para alejarme de ellos!

Todos ellos son adúlteros, congregación de traidores.

Tensan su lengua como arco y lanzan mentiras,

Y la verdad no prevalece en la tierra,

Porque proceden de mal en mal,

Y a mí no me conocieron.

¡Que cada uno se cuide de su prójimo!

No tenga confianza en ningún hermano,

Porque todo hermano suplanta,

Y todo prójimo calumnia.

Cada uno engaña a su compañero, y no habla verdad;

Han adiestrado su lengua a la mentira,

Y se pervierten hasta el cansancio.

Tu morada está en medio del engaño,

Y a causa del engaño, se niegan a conocerme.

Por tanto, así dice YHVH Sebaot:

He aquí que Yo los acrisolo y los pruebo,

¿Qué más podría Yo hacer por la hija de mi pueblo?

Su lengua es cual saeta mortífera que habla engaño.

Con su boca hablan paz con su prójimo,

Pero dentro de sí colocan su emboscada.

¿Y no he de visitar por estas cosas? dice YHVH;

De semejante nación ¿no se vengará mi alma?

10 Por los montes alzaré mi lloro y mi lamento,

Y una endecha por los pastos del desierto,

Porque están quemados y no hay quien pase,

Ni se oye el bramido de ganado;

Desde las aves de los cielos hasta las bestias,

Todo ha huido, todo se ha ido.

11 Reduciré Jerusalén a montones de  escombros,

La convertiré en cubil de chacales,

Y a las ciudades de Judá en desolación sin habitante.

 

Diáspora

12 ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto?

¿Y a quien habló la boca de YHVH para que lo declare?

¿Por qué pereció la tierra abrasada como el desierto, sin que nadie pueda pasar?

13 Y YHVH mismo dijo: Por abandonar mi ley que puse ante ellos, y no obedecieron mi voz, 14 sino que anduvieron tras la dureza de su corazón y tras los baales que les enseñaron sus padres. 15 Por tanto, así dice YHVH, Elohim de Israel: He aquí, Yo daré a comer a este pueblo ajenjo, y les daré a beber aguas venenosas. 16 Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron, y enviaré tras ellos la espada hasta exterminarlos. 

17 Así dice YHVH:

Poned atención y llamad a las plañideras para que vengan;

Enviad por las que son diestras para que vengan;

18 Alcen endechas sobre nosotros y rebosen nuestros ojos lágrimas,

Y nuestros párpados fluyan agua.

19 Voz de endecha fue oída desde Sión:

¡Cómo hemos sido destruidos!

¡Cómo hemos sido avergonzados!

Hemos tenido que abandonar la tierra,

Y nuestras moradas han sido destruidas.

20 ¡Oíd mujeres el oráculo de YHVH!

¡Reciba vuestro oído la palabra de su boca!

Enseñad endechas a vuestras hijas,

Y cada cual a su compañera la lamentación:

21 Porque la Muerte ha entrado por  nuestras ventanas,

Entró en nuestros palacios,

Ha arrebatado al niño en la calle y al joven en la plaza.

22 Los cadáveres yacerán como estiércol sobre la faz del campo,

Como gavilla detrás del segador sin quien los recoja.

 

23 Así dice YHVH:

No se alabe el sabio en su sabiduría,

Ni se alabe el valiente en su valentía,

Ni se alabe el rico en sus riquezas.

24 Sino alábese en esto el que se haya de alabar:

En entenderme y conocerme,

Que Yo soy YHVH,

Que hago misericordia,

Juicio y justicia en la tierra,

Porque estas cosas quiero, dice YHVH.

25 He aquí que vienen días, dice YHVH,

En que castigaré a todo circunciso con todo incircunciso:

26 A Egipto, a Judá y a Edom,

A los hijos de Amón y a Moab,

A todos los que se cortan las puntas,

Y a los habitantes del desierto;

Porque todas las naciones son incircuncisas,

Y toda la casa de Israel, incircuncisa de corazón.

 


9.3 conocieron... TM añade dice YHVH. Se sigue LXX →§1949.6 tu morada... Esto es, de Jeremías; conocerme... TM añade dice YHVH. Se sigue LXX →§194. 9.13 Se sigue LXX →§194. 9.17 YHVH... TM añade Sebaot. Se sigue LXX →§194. 9.22 TM añade al principio del v. Di: Así declara YHVH. Se sigue LXX →§1949.25 incircunciso... Lit. circuncidado con prepucio. 9.26 los que se cortan las puntas. Es decir, las puntas del cabello y de la barba. Costumbre propia de algunas tribus del desierto de Arabia (costumbre que Dios había prohibido practicar a su pueblo) →Lv. 19.27. 

 Abreviaturas