BTX IV

Elifaz (continuación)

1       ¡Clama ahora! 

¿Habrá quién te responda?

¿A cuál de los santos acudirás?

2       Ciertamente el enojo mata al necio,

Y la envidia carcome al simple.

3       He visto al necio echar raíces,

Pero al punto maldije su morada.

4       Sus hijos están lejos de toda seguridad,

Y son aplastados en la puerta sin que nadie los defienda.

5       Los hambrientos devoran su cosecha, 

Sacándola aun de entre los espinos,

Y los sedientos sorben su fortuna.

6       Porque no sale del polvo la miseria,

Ni las desdichas brotan de la tierra,

7       Sino que es el hombre quien nace para la aflicción,

Como las chispas para alzar el vuelo.

8       Si yo fuera tú, me dirigiría a DIOS,

Delante de Adonai expondría mi causa,

9       Que hace prodigios inescrutables,

Y maravillas sin número:

10     Da lluvia a la tierra,

Riega los campos,

11     Exalta a los humildes,

Da lugar seguro a los afligidos,

12     Malogra los planes del astuto para que fracase su propósito,

13     Prende al pícaro en su propia astucia,

Y trastorna las intrigas del taimado.

14     En pleno día, tropiezan con la tiniebla,

A plena luz, andan a tientas como de noche.

15     Así salva al pobre de la lengua afilada,

Y de la mano de los poderosos.

16     Así el desvalido conserva la esperanza,

Y la iniquidad tiene que cerrar su boca.

17     Dichoso el hombre a quien Eloah disciplina:

No menosprecies la corrección de Shadday,

18     Porque Él mismo hace estar en dolor, y restaura,

Hiere, pero sus manos sanan.

19     De seis tribulaciones te librará,

Y aun en siete no te tocará el mal:

20     Durante la hambruna te salvará de la muerte,

Y en la guerra, del poder de la espada.

21     Estarás a cubierto del azote de la lengua,

Y no temerás cuando llegue el desastre.

22     Te reirás del estrago y del hambre,

Y no temerás a las fieras de la tierra,

23     Pues las bestias del campo vivirán en paz contigo.

24     Tendrás paz en tu tienda,

Y al recorrer tu morada, no echarás a faltar nada.

25     Verás asimismo una descendencia numerosa,

Y que tu prole es como la hierba de la tierra.

26     Irás al sepulcro como trigo maduro, cortado en sazón,

Como la gavilla que se recoge en su estación.

27     He aquí, todo esto hemos indagado, y así es.

Óyelo, y aplícatelo.

 


5.8 Adonai... Se sigue LXX. 5.17 Shadday... §5. 5.23 Se sigue LXX →§194. 5.26 Se sigue LXX. 

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