BTX IV

Sal. 91.13 basilisco... dragón... La LXX utiliza los términos de serpiente, áspid y basilisco para la traducción del vocablo hebreo pethen = áspid, serpiente venenosa o víbora. La etimología de basilisco se encuentra en el sustantivo griego basiliskos, que significa reyezuelo, como diminutivo de Basileus, rey. En latín se produjo la misma derivación, apareciendo la voz regulus con la que se le conoce. 

Su nombre, universalmente extendido, tuvo y tiene variadas aplicaciones. Ha servido para dar nombre a la ciudad de Basilea, donde fue impresa la primera edición del Textus Receptus de Erasmo de Rotterdam en 1516 y también a un usurpador bizantino y mal administrador que destronó a Zenón en 475 d. C. También se utiliza en zoología para designar un género de iguánidos que tomo su nombre a causa de su apéndice en forma de cresta por el que se caracteriza y que recuerda el atributo del rey de las serpientes. Los basiliscos tienen la notable habilidad de ser capaces de caminar sobre la superficie del agua. Sus patas posteriores están provistas de unos lóbulos dérmicos que funcionan como aletas, los cuales aumentan la superficie de apoyo sobre el agua. Estos son enrollados cuando el animal camina por tierra. Si el animal afronta el peligro y comienza a correr muy rápidamente sobre la superficie de un río o un lago, entonces las aletas de sus pies traseros se abren permitiendo aumentar su superficie de apoyo y así correr sobre el agua. Sin embargo, al decrecer su velocidad, el basilisco se hunde y tiene que nadar del modo en que lo haría cualquier otro lagarto.

En astronomía se usa para nombrar a la estrella fija más brillante de la constelación de Leo. Está a unos 75 años luz y es conocida también como Régulo. Ubicada en el corazón del cuerpo de la figura celestial, en un principio era un sistema estelar triple. Esta trinidad celestial la forman la estrella principal, Regulus A, una estrella blanco-azulada de tipo espectral (que hoy es binaria), Regulus B, una enana naranja y Regulus C, una enana roja. En la mitología antigua al basilisco lo describen como un animal fabuloso al cual se le atribuía la propiedad de matar con la vista.

El dragón (§164) y la serpiente antigua es el mismo Diablo y Satanás (Ap. 20.2). El monstruo marino, Cetus, leviatán (§164) y el basilisco también hacen referencia a este personaje. 

El principal propósito de Satanás es el de ser igual a Dios. El anhelo satánico es por conseguir adoración y poder. Este mimetismo se halla expresado en la Escritura en no menos de cinco modelos, que son: 

  • El propósito de ser adorado (Mt. 4.9-10); 
  • La entrega de su autoridad al anticristo (Mt. 28.18; Ap. 3.21 con Ap. 13.2); 
  • La forma de identificar a sus seguidores (Ap. 7.3; 14.1 con 13.16-17); 
  • La apariencia de la resurrección (Ap. 13.3-4) y 
  • La fugaz instauración de la trinidad (Ap. 13.2, 4, 11-13). 

Así, la idea de similitud e imitación se torna esencial para entender lo que venimos tratando. De Satanás está escrito su pensamiento: Subiré a los Cielos, junto a las estrellas de DIOS haré levantar mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, subiré sobre las altas nubes, en el flanco norte, y me haré semejante a Elyon (Is. 14.13-14). Pero el salmista anticipa en una maravillosa poesía el momento culminante de Armagedón cuando Satanás sea derrotado: Pisarás al león y al basilisco, hollarás al cachorro del león y al dragón (Sal. 91.13; §323).

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