BTX IV

Gn. 1.14-16 maldiciones... Los hallazgos arqueológicos de Qumran muestran los más antiguos mss. existentes del texto hebreo (siglo II a.C.) con fragmentos (4Q Gen g, k y 4Q Genk) de los tres primeros capítulos de Génesis. En 1.14, 16, a diferencia del TM, que contiene el vocablo מארת (luminaria, lucero, lumbrera) estos fragmentos registran la palabra מארות (maldiciones). La preferencia por la lectura más difícil (§271), es obvia, no solo por la antigüedad de su respaldo sino a la luz de su contenido teológico (§164; §284; §296). Resulta curioso que las mismas letras del hebreo cuadrado usadas en el TM para Gn 1.14 מארת = luceros, son las mismas registradas en Pr. 3.33 con el significado de maldición: La maldición de YHVH gravita sobre la casa del impío, al paso que bendice la morada de los justos. Esta manipulación en el significado de  מארת podemos explicarla por el sistema de vocalización inventado por los Masoretas entre los siglos V y XV d.C. El sistema es un comentario continuo insertado en el texto hebreo de la Ley, los Profetas y los Salmos. Sus puntos vocálicos y acentos prosaicos y métricos, confieren a cada palabra en la cual son puestos un significado particular, que en su estado simple, multitudes de ellos en ningún caso conllevan. Las solas vocales añaden conjugaciones enteras al lenguaje. Este sistema es uno de los comentarios más artificiales, peculiares y extensos jamás escritos sobre la Palabra de Dios, porque no hay una sola palabra en la Biblia que no haya quedado sujeta a la influencia de esta particular clase de glosa. Por consiguiente, aún sin tener necesidad de añadir a, suprimir de, o cambiar por, una sola consonante de los manuscritos antiguos, la inserción de vocales y acentos dio a los Masoretas el poder de cambiar dramáticamente el significado de casi cualquier pasaje de la Escritura, porque la prerrogativa de seleccionar vocales y acentos es, en gran parte, la prerrogativa de... ¡seleccionar palabras! Quizá en ningún caso mejor que este, se cumplieron las proféticas palabras de Jeremías (8.8). En Gn. 1.15 el TM sí registra la palabra luminaria (מאורת) de la raíz hebrea luz = or (אור) (de derecha a izquierda: alef, vav, resh). Si la comparamos con el vocablo que registran los fragmentos de Q (מארות = maldiciones, de la raíz ארר = arar) veremos que ambas palabras difieren únicamente en la posición dentro de la palabra de la letra ו (vav).  

En los cuadros adjuntos al final de la nota el lector podrá apreciar los detalles del análisis de esta variante en los diferentes testigos.

Enriqueciendo las notas especiales antes mencionadas relacionadas con el contexto teológico que apoya la traducción presentada en esta edición, mencionaremos también el pasaje de Jueces 4 y 5 que narra la historia de la batalla de Barac y Débora contra Sísara. La profecía que refiere Débora después de la batalla va más allá del momento histórico de la misma. Nótese que Débora menciona a los reyes y las estrellas que se alinearon y que desde sus órbitas combatieron para ayudar a Sísara; el arroyo de Cisón, que es un riachuelo, difícilmente podría arrastrar a un ejercito. Tanac, Megido y Meroz nada tuvieron que ver con la batalla de Barac. Por consiguiente, estas afirmaciones nos dirigen al Sal. 2.1-3, donde los reyes de las naciones pelearán contra el Hijo de Dios. Megido también se conoce como Har Megiddo y es el mismo Armagedón (transliteración de Har Ma·ge·don) de Apocalipsis (16.13-16). ¿Y qué se puede decir sobre Meroz? Es un hapax y su etimología proviene del arameo ocultar y del hebreo tierra. La palabra presenta un agente de lugar y es traducida como lugar de extracción. Otra traducción es guarida. Así pues, el Ángel de YHVH maldice a los habitantes de Meroz, a los que habitan en ese lugar de extracción, ubicado en la expansión que nos narra Gn. 1.6-8. Es el mismo lugar al que fue abatido Lucero (Is. 14.12), es el cosmos de la iniquidad del que Pablo habla en 2Ts. 2.7-12. Es el lugar donde Elohim Alef-Tav constriñó a las maldiciones en las luminarias, para que brillaran en la noche sobre el planeta tierra anunciando la obra de Dios (el evangelio en las estrellas →Ro. 10.18; Sal. 19.1-4). 

Los versículos 14, 15 y 16 de Génesis deben ser leídos juntos. Todo proviene de un propósito de maldición. No podemos jamás olvidar el problema trascendental que engloba los hechos de Gn. 1.2. Difícilmente se podrá comprender Gn. 1.14-16 si no se mantiene fresco en la memoria lo que hizo el traidor, lo que hizo el que violó el pacto, lo que hizo aquel ser tan perverso que defraudó la confianza de Dios que lo tuvo como querubín protector, sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura (Ez. 28.12b). 

Constriñó Elohim Alef-Tav dos maldiciones en las luminarias. Una de ellas, la mayor, es Alef-Tav. El Texto no dice quién es la menor pero por las referencias dadas en los Salmos 41.9 y 55.12-14 sabemos que Jesús, Alef-Tav  y Lucero eran compañeros; puesto que dice que Jesús, Alef-Tav fue ungido por Elohim con óleo de alegría más que a sus compañeros, por haber amado la justicia y aborrecido la impiedad (Sal. 45.7b); porque Él es Hijo engendrado mientras que Lucero es un ser creado (He. 1.4-14) .

Elohim Alef-Tav hizo que Alef-Tav recibiera una maldición. Alef-Tav se desprende de Elohim, y Elohim lo deja ir para que haga la obra de Redención. Así lo plantea el mismo Señor Jesús en Jn. 17.1-3 cuando ora al Padre y  hace la separación del Plan Jesucristo, el Hombre Jesús de Nazaret, el Cordero de Dios; porque dice: ¡Glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a Ti!, puesto que le diste potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le has dado. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a JESUCRISTO, a quien enviaste. Y no dice: ¡Glorifícame a para que Yo te glorifique a Ti! ni tampoco que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a , a quien enviaste.

Y es que el Niño que nos es nacido, Hijo que nos es dado (Is. 9.6a) tiene cuerpo, y un cuerpo tiene sangre y la sangre es para ser derramada porque sin derramamiento de sangre no hay liberación (He. 9.22). Alef-Tav necesitaba un cuerpo y Dios se lo preparó porque sacrificio y ofrenda no le agradan. Entonces Jesús, Alef-Tav dijo: ¡He aquí, vengo! En la cabecilla del rollo está escrito acerca de mí: Oh Elohim mío, el hacer tu voluntad me ha agradado, y tu ley está en mis entrañas (Sal. 40.6-8). Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, fue necesario que el Hijo del Hombre fuera levantado para que todo el que cree en Él tenga vida eterna (Jn. 3.14-15) y para que la serpiente maldita, esto es el llamado Diablo y Satanás (Ap. 12.9 y con una gematría igual a la de Jesús el Nazareno: 13 x 13 x 13) fuera juzgado. Jesús, Alef-Tav se hizo maldición a favor de nosotros porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero  (Dt. 21.23; Ga. 3.13).

Más información en los 4 vídeos del Cosmos de la iniquidad:

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