§ 169. Nimrod... el primer prepotente...

Gn. 10.8; 1Cr. 1.10 Nimrod... el primer prepotente... Heb. ‘marad = rebelarse, aram. gabba’run = el que se exalta a sí mismo. Simboliza el esfuerzo humano por implantar la independencia de la voluntad de Dios, como copia terrenal del camino iniciado por Lucero en el Cielo. Decimotercero desde Adam por línea de Cam, Nimrod aparece como primer prepotente en la tierra, principal constructor de la torre de Babel y de la Babilonia original, que junto con Erec, Acad y Calne, constituyó el comienzo de su reino en Mesopotamia. Posteriormente, siendo fortalecido (¿por quién?), Nimrod edificó cuatro ciudades más, las cuales dieron origen a la forma de gobierno humano que, con distintos matices, sigue imperando en el mundo (§36).

§ 170 -. Numeración Bíblica.

Como un simple recurso de narrativa, el número puede resultar un elemento prescindible. Cuando, por ejemplo, Apocalipsis habla de ciertos sellados (7.4) ¿por qué no reseñarlos como miles o decenas de miles? Igual le resultaría al apóstol Juan referir que los peces son muchos, bastantes, suficientes o no pocos (21.11). ¿Por qué determinar la cantidad? Ciertamente, los acontecimientos pueden ser descritos sin necesidad de explicitar un número. ¿A qué viene, pues, el registro ciento cuarenta y cuatro mil o ciento cincuenta y tres? ¿Cuál es la necesidad de un número específico? Es obvio que, en ese contexto, la Escritura procura comunicarnos una verdad adicional.

§ 170 -01. Número uno...

Representa unidad esencial absoluta e indivisible. No puede haber duda respecto al significado primario del número uno. En toda lengua es símbolo inequívoco de unidad, y ésta, siendo indivisible y no compuesta, es independiente y la que da origen a todo otro número. Como ordinal, denota primacía, así como DIOS, primera gran causa eficiente, es independiente de toda otra. Todo depende de Él, no dependiendo Él de ninguno. El uno excluye también toda diferencia, pues no hay segundo con quien pueda armonizar o estar en conflicto.

§ 170 -02. Número dos...

En contraposición al uno, que excluye toda diferencia, el número dos expresa duplicidad, es decir, hay otro. Esta diferencia puede ser positiva o negativa. Algo puede diferir del mal y ser bueno; o diferir del bien y ser malo. En consecuencia, el número dos tiene un doble significado, por cuanto según sea su contexto, tiene significados ambivalentes. Si tomamos el caso del Señor Jesús, aceptó con gozo ser segundo: El Padre es mayor que Yo, dijo agradado. Y en muchas ocasiones manifestó su total dependencia del Padre. De Él está escrito que no quiso, por usurpación, ser igual a DIOS (Fil.2.6), en contraposición al traidor Lucero.

§ 170 -03. Número tres...

Este número exhibe un nuevo conjunto de fenómenos. Por el tres llegamos a la primera figura geométrica. Así como dos líneas rectas no pueden encerrar ningún espacio ni formar una figura plana, tampoco pueden dos superficies planas formar una sólida. De manera que tres líneas son indispensables para formar la figura plana y tres dimensiones (longitud, anchura y altura) para la sólida. En consecuencia, tres es el símbolo del cubo, la forma más simple de una figura sólida. Si dos es el símbolo del cuadrado, tres lo es del cubo. Por ello, el tres representa lo sólido, real y substancial. Todo lo que es substancial y definitivamente completo y entero lleva el sello del número tres. Especialmente en el texto hebreo, se ha transliterado un buen número de vocablos relacionados con los nombres y títulos de la Deidad, así como otros hebraísmos que se explican convenientemente a fin de que el lector obtenga más provechosa lectura.

§ 170 -04. Número cuatro...

Según el bíblico entender, el número cuatro denota aquello que prosigue a la revelación esencial del Dios Trino (3 en 1) a saber: Sus obras creativas. Él es conocido por medio de las cosas hechas (Ro. 1.20); consecuentemente, la revelación escrita comienza con las palabras: En principio creó Elohim Alef-Tav.

§ 170 -05. Número cinco...

Habiendo entendido que Elohim (3) continúa su manifestación en Su creación (4), el número cinco, como veremos más adelante, ejemplariza a un hombre llamado, redimido y salvado entre la humanidad, para andar con Dios de la tierra a los cielos. En consecuencia, la redención es la acción divina que en bíblica secuencia sigue a la creación. Puesto que a consecuencia de la caída del hombre la creación quedó bajo maldición y sujeta a vanidad, por ello, tanto el hombre como la creación deben ser redimidos. Y así se presenta el orden: Padre - Hijo - Espíritu Santo - Creación - Redención. Tales son los cinco grandes enigmas, y por ello el cinco es el inequívoco número de la gracia. Si cuatro es el número del mundo, éste representa entonces la debilidad del hombre, su desamparo y vanidad. Pero 4 + 1 resulta en fuerza divina perfeccionada en esa debilidad. Es símbolo de omnipotencia celestial concedida a la impotencia terrenal; del favor Divino concedido por amor sin…

§ 170 -06. Número seis...

Es el número del hombre, pues él fue creado en el sexto día y modelado con sesenta elementos químicos de la tierra (Gn.1.27-31). El primer hombre no estaba sujeto a la muerte, pero a causa del pecado llegó a ser mortal. De esta forma, hasta el momento previo a su caída, Adam no era ni santo ni pecador. Su estado de inocencia no lo hacía necesariamente perfecto. Dios le había dado un mandamiento que implicaba obediencia, y es indudable que, de haber resistido a aquella única tentación, ellos inevitablemente habrían comido del árbol de la vida y alcanzado la felicidad eterna. Pero no fue así.

§ 170 -07. Número siete...

Es el número más profuso de la Escritura. Como expresión de compleción espiritual, el siete ocupa un lugar preponderante en toda obra de Dios y es el número que, para asombro del lector, exhibe la estructura numérica que subyace en el texto sagrado. El siete es comúnmente llamado el número de la compleción, de lo que tiene calidad de completo. También es el número de la perfección. Este número se muestra como el sello de Dios sobre toda su Creación. Hasta hace poco tiempo, la atención de este fenómeno bíblico trataba de evadirse, pero a mediados del siglo XX fue hecho público un descubrimiento asombroso: Escondido bajo la superficie de ambos Textos, tanto en el hebreo como en el griego, este número siete permite ser descubierto, no sólo en lugares aislados sino cual sello indeleble, literalmente a través de toda la Biblia. Quien trata con este apasionante tema, pronto cae en…

§ 170 -08. Número ocho...

El número señorial. Como el siete es el número sabático, o el número de descanso, así el ocho se puede llamar el dominical. Siete expresa el reposo en Cristo: ocho la resurrección a la nueva vida y a la gloria en Él. Se puede agregar que esta inferencia no es producto de una mística o recóndita meditación, sino de la simple asociación de ideas. El octavo día es el día de la circuncisión; es el gran día de la fiesta solemne de los Tabernáculos (fecha del nacimiento del Mesías), y, sobre todo, es el día de la resurrección, el día del Señor de la Iglesia. Además, el nombre de Jesús, representado correspondientemente en sus letras griegas, tiene por gematría 888, contrario al connotado 666 número de su opositor.

§ 170 -09. Número nueve...

Como último dígito, expresa el inequívoco concepto de finalidad. Es notable observar que este es el número utilizado para demostrar lo final, por ser definitivo en sí mismo. Así, como número final, el nueve posee la característica de que, por cualquier factor multiplicado, la suma siempre revertirá en su mismo valor esencial. Por ejemplo: 7 x 9 = 63 (6 + 3 = 9).

§ 170 -10. Número diez...

Número con significado ambivalente, dependiendo cómo se propongan los dígitos que lo componen. Por ejemplo, 5 + 5 conlleva un significado de gracia sobreabundante, mientras que 6 + 4 habla de un esfuerzo humano (6) por hacer obras (4) independientes de Dios. Ya hemos señalado al 10 como uno de los números perfectos, y símbolo de perfección del orden divino, que da inicio a un nuevo conjunto de series numéricas. La primera decena es el representante de todo el sistema numeral que origina el sistema de cálculo y de numeración decimal. El constante significado del número diez consiste en la marca del giro completo de cualquier cosa. Lleva implícito, por tanto, el concepto de que nada está ausente; que el número y el orden son perfectos, que el ciclo ha sido completado.

§ 170 -11. Número once...

Si diez es el número que marca la perfección del orden divino, entonces once como adición a ello, subvierte y deshace ese orden. Y, si doce es el número que marca la perfección del gobierno divino, entonces once se queda corto y no llega. Así, el numero 11, siendo 10 + 1, ó 12 - 1, es clara expresión de desorden, desorganización, imperfección y desintegración.

§ 170-12. Número Doce...

Es otro de los números perfectos, según explica perfección de gobierno, o gobierno de perfección. Doce es el producto de la multiplicación del 3 (número de la perfección divina) por el 4 (número de la creación material). Mientras que 7 se compone de 3 + 4; doce es 3 x 4, y denota algo que es difícil explicar en palabras, pero que la intuición percibe al instante: organización. Los productos denotando producción y multiplicación y suma de todo lo que ambos números contienen por separado.

§ 170-13. Número trece...

Consideremos ahora este número fascinante (Ga. 3.1b). ¿Extraña que lleve en sí la carga universal del estigma? Al contrario, es significativo, por cuanto también en la Biblia este número, casi sin excepción, refleja maldad, pecado y rebelión.

§ 171. El Proto-evangelio.

Gn. 3.15 es una síntesis magistral de la obra de Redención. De allí su nombre. La enemistad (Heb. eybah) entre la serpiente y la mujer y su descendencia (Heb. zera), anuncia una guerra perpetua entre Satán y la humanidad (particularmente contra Israel), la mujer, de la cual (en este caso, los patriarcas →Ro. 9.5) iba a nacer el Mesías (Ap. 12.1-18). En el hebreo, el vocablo zera es masculino, y con este género está registrado el pronombre (hu = él) que designa la simiente. No es la mujer, sino su enigmática zera el que finalmente aplastará (yeshufekha) la cabeza de la serpiente. La identificación de la simiente es materia de la exégesis. Eva (Havah) significa madre de los vivientes y representa a la humanidad en un sentido biológico, mientras que la palabra simiente tiene un significado más restringido e indefinido, pues puede referirse a una posteridad completa (Gn. 22.18) o al solo individuo que la representa. Tal es su uso en Ga. 3.16, en donde la simiente de Abraham…

§ 172. inútiles furores...

Sal. 76.10 inútiles furores... La idea es que la fuerza y el poder del furor antisemita (inmanente en el príncipe del Cosmos y en sus naciones) habrá demostrado ser siempre inútil, y se convertirá en ocasión para que Jesús sea exaltado como Mesías con el remanente de su pueblo Israel (Dt. 32.30; Sal. 3.1-8; Is. 24.23; Zac. 2.8,12; Mt. 25.31-46; Ap. 3.9; en el día en que Él hable en su furor a las naciones (Is. 41.1; Sal. 2).

§ 173. estaban buenas... nefileos...

Gn. 6.2-4 estaban buenas... nefileos... engendraban... como ellos mismos... Aunque descarnada, la traducción estaban buenas es indispensable. Exhibe la causa viciosa para la relación de aquellos ángeles que no guardaron su estado original (Jud. 6-7), la contaminación genética resultante en los nefilim (de nafal = caer, tiranizar o néfel = abortivo →Sal. 58.8b) y su destrucción por el diluvio. Es importante destacar el tiempo imperfecto del verbo engendrar, puesto que indica una acción permanente y continua, obteniendo seres como ellos mismos. Es decir, conforme a su semejanza de nefileos.

§ 174. nicolaítas...

Ap. 2.6, 15 nicolaítas... La identidad de estos personajes se devela por la etimología del nombre mismo. Nicolaítas (de las raíces nico = dominar y laos = pueblo), señala claramente a quienes se enseñorean de la grey (1P. 5.2-3). Más importante es entender cómo y por qué sus obras, inicialmente rechazadas por la iglesia de Éfeso (Ap. 2.6) llegaron a convertirse en doctrina sostenida hasta hoy (Ap. 2.15). El método es aborrecible por cuanto es pernicioso. Los (mal llamados) padres de la Iglesia (Mt. 23.9), con sutileza no propia, modificaron la función del obispo (el cual, dos siglos más tarde, quedó convertido en cura católico, y once siglos después en pastor protestante), para desplazar al Espíritu Santo de la dirección orgánica (funcional) de la Iglesia. Esta propuesta aún divide a una hermandad inicialmente igualitaria (Mt. 23.8), separándolos, en clérigos y laicos, entre púlpito y bancos, en activos y pasivos, condenándolos para siempre a la enervante…

§ 175. agua...

2P. 3.5 agua... La expresión las muchas aguas y el mar conlleva casi siempre un sentido negativo. Expresan el resultado de la rebelión de Lucero y sus ángeles (Gn. 1.1-2; Nah. 1.12; Is. 23.11; Jer. 51.13; Hab. 3.10, 14-15; Ez. 31.4-5; Job 7.12; 28.14; 38.8-11; Sal. 32.6; 93.4; Cnt. 8.7; etc.).

§ 176. religión... religioso...

Hch. 26.5; Jac. 1.26-27 religión... religioso... El vocablo gr. threskeia = religión aparece solo tres veces en el NP, siempre lleva un sentido negativo y caduco (Hch. 26.5; Jac. 1.26-27), y debe diferenciarse de latreia, contrario a religión (Jn. 16.2; Ro.12).

§ 177. Set... otro descendiente... Enós... se comenzó a invocar...

Gn. 4.25-26 Set... otro descendiente... Enós... se comenzó a invocar... El proceso de redención, iniciado al momento mismo de su promesa (Gn. 3.15, 20-21), intentó ser detenido por Satanás mediante Caín (Gn. 4.1-24). Dios, en Shet, concede (shat) otro descendiente (v. 25) con miras al restablecimiento de dicho plan. De allí que el nombre Enosh = mortal (v. 26), debe entenderse como mortales (Job 28.13; 36.24; Sal. 90.3; Is. 13.12). Con este nombre se enfatiza la fragilidad del hombre. La raíz verbal de Enosh deriva de nash = ser débil o enfermizo, de donde surge un marco que presenta al hombre como paradigma de una progenie bajo una imperiosa necesidad de ser redimida. El principal concepto teológico es la distinción fundamental entre Dios y el enosh. Eliú (como mediador) adelanta este concepto al afirmar que Eloah es mayor que el mortal (Job 33.12b). Es en este enosh (como inconsciente del ish = varón) que está su condición pecaminosa del Adam (Ro. 5.12) en…

§ 178. Si ofrendaras... puedes beneficiarte...

Gn. 4.7-8 Si ofrendaras... puedes beneficiarte... El significado aquí puede resultar diametralmente opuesto, según jatat se traduzca como pecado (Nm. 5.6) o como ofrenda del pecado (Ex. 29.14, 36; 30.10; Lev. 4.21, 24; 5.9, 11, 12; 10.19; 14.22, 31; 15.15, 30; 16.9; etc.) La ofrenda solo puede ser aceptada en razón de la sangre derramada de un animal, ligada al pecado personal del oferente. Adam y Havah, habiendo oído el Evangelio (Gn. 3.15), entendieron qué clase de ofrenda exigía su cobertura (Gn. 3.21; Ap. 13.8), y así lo aceptaron (Gn. 3.20), y lo enseñaron a su descendencia (Gn. 4.4). Abel obedeció (Heb. 11.4), pero Caín, con pleno conocimiento de causa (Gn. 4.7ª), presentó como ofrenda un regalo en lugar de una víctima vicaria. El contexto (Gn. 4.3-5), referido siempre a la ofrenda del pecado (no al pecado mismo), indica que teshuqá debe entenderse en sentido positivo (anhelo, deseo) y no negativo (codicia, acecho).

§ 179. José...

Gn. 37.2; 41.54; 49.22-26; Am. 5.6 José... Muchos eventos en la vida de José permiten inferir un tipo de Cristo. Esto se manifiesta en el sentido que ambos fueron objeto de un amor preferente (Gn. 37.3 - Mt. 3.17); el aborrecimiento fraternal (Gn. 37.4 - Jn. 15.25); ambos tuvieron una misión superior, rechazada por sus hermanos (Gn. 37.8 - Mt. 21.37-39); los hermanos de ambos tramaron darles muerte (Gn. 37.18 - Mt. 26.3-4); ambos fueron bendición para los gentiles y tuvieron esposa gentil (Gn. 41.45 - Ef. 5.25-32); ambos se dieron (Jesús se dará) a conocer en la segunda venida (Hch. 7.13); ambos (Jesús en un futuro muy cercano) reconciliaron a sus hermanos con ellos mismos y los exaltaron (Gn. 45.1-15; Ro. 11.1).