§ 073. lo suyo...

Jn. 1.11. lo suyo... El significado del gr. idia = suyo usado universalmente explica aquello que es de uno mismo, en oposición a lo que pertenece a otro. Puede traducirse de varias maneras: las cosas suyas, lo suyo propio, sus cosas, sus negocios (esto es, su obra de redención), y debe diferenciarse de idioi = suyos (esto es, Israel).

§ 074. tabernaculizó...

Jn. 1.14. tabernaculizó... La necesidad de dotar a la lengua castellana con un vocablo capaz de traducir el verbo griego skenóo (cuyo significado se describe sucintamente) es la siguiente:

§ 075. viento...

Jn. 3.8. viento... pneuma = espíritu ocurre 385 veces en el NP y nunca se ha traducido como viento = ánemos. Sin embargo, en este caso particular, se ha preferido el trasvase viento por su aplicación comparativa.

§ 076. la acusación...

Jn. 3.19. la acusación... Esto es, el motivo del juicio. La acusación que será presentada en el juicio final, es que Él, la Luz, vino al mundo, pero los hombres amaron más la tiniebla que la Luz, porque sus obras eran malas (§55). En este orden de ideas, también la palabra krima = juicio, debe diferenciarse de katákrima = condenación (Ro. 8.1), y ambos términos limitar su valor al contexto. Si la acción se desarrolla durante el estado temporal en que transcurre el juicio, o si es al final del mismo. Solo entonces, en el momento de dictar el veredicto, será posible presumir una actitud de mayor o menor severidad por parte del Juez, según los alegatos oídos (Ro. 2.15-16; 3.4) conforme al grado de conciencia de quien está siendo juzgado (Lc. 12. 47-48; Jn. 9.41; Ro. 2.1-16). Esto arroja luz en Jac.2.13; Jn.3.17-19.

§ 077. Yo no subo a la fiesta...

Jn. 7.8. Yo no subo a la fiesta... Los escribas superficiales (¡y pedantes!), no entendiendo el súbito cambio de proceder del Señor, introdujeron en fechas tempranas la lectura oúpo = todavía con el propósito de aliviar la aparente inconsistencia del pasaje (vv. 8 y 10). Sin embargo, los mejores y más fieles documentos del NTG, respaldan la lectura sin oúpo.

§ 078. donde Yo estoy...

Jn. 7.34. donde Yo estoy... El registro de Jn. 7.33-34 dice textualmente: Entonces JESÚS dijo: Aún estoy con vosotros un poco de tiempo, y voy al que me envió. Me buscaréis y no me hallaréis, y donde Yo estoy, vosotros no podéis ir. Es lamentable, desde todo punto de vista, que ninguna traducción castellana observe el tiempo presente del verbo estar, y sin base alguna traduzcan en futuro de indicativo (estaré) o de subjuntivo (estuviere), con pérdida de la fuerza teológica del pasaje. Otros ejemplos adicionales que demuestran el esfuerzo del griego para puntualizar la deidad de Cristo son: Mt. 23.37 (quise), Jn. 8.49 (me) y Jn. 14.6 (viene).

§ 079. venga a Mí y beba...

Jn. 7.37. venga a Mí y beba... Aquí (y en vv. 38-39) Jesús pronuncia sus palabras en el apropiado contexto del día más grande de la fiesta de los tabernáculos (7.2), en la que, diariamente (Lv. 23.39-43) el sacerdote llevaba una copa de oro con agua del manantial de Siloé (que brotaba debajo del monte del templo), y solemnemente la vertía sobre el altar. Entonces se entonaban las palabras de Isaías 12.3: ...sacaréis aguas con alegría del manantial de la salvación. Este día no es otro que el octavo, símbolo de su resurrección, y consecuente derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés.

§ 080. Perícopa de la adúltera

Desde 7.53 hasta 8.11, el TR añade una tradición oral sobre el adulterio. En este pasaje, la evidencia de un origen no perteneciente al apóstol Juan es abrumadora. Está ausente en tan importantes y diversos mss. como Papiro 66 y Papiro75, א y B, otros importantes códices y numerosos minúsculos. Los Códices A y Efraimi Rescriptus son defectuosos en esta parte del Evangelio según Mateo, pero es muy probable que ninguno de ellos contuviera el pasaje, pues una cuidadosa medición evidencia espacio insuficiente para incluir la sección en las páginas que faltan junto con el resto del texto. El pasaje está igualmente ausente en las más antiguas versiones orientales y georgianas y en algunos mss. armenios antiguos. En occidente, el pasaje es omitido en la versión gótica y en varios manuscritos del texto Latino Antiguo. Ninguno de los padres de la Iglesia griega cita el pasaje hasta el siglo XII (Eutimio Zigabenus), y esto para comentar, precisamente su ausencia de los más…

§ 081. ¿Qué os digo...

Jn. 8.25. ¿Qué os digo... La respuesta de Jesús: ¿Qué os digo desde el principio? (respaldada por una abrumadora mayoría de los mss. más antiguos) ha resultado siempre difícil de traducir y, a causa de su peculiar construcción sintáctica, muy enigmática a expositores y lingüistas. Siguiendo el objetivo de textualidad en esta obra, se ha considerado que hablar puede ser sustituido por decir. Pero la dificultad principal la constituye el extraño comienzo de la frase: tèn arjèn, un hapax legómenon (es decir, palabras que aparecen una sola vez en el Texto Sagrado) que puede verterse de varias maneras: ante todo, exactamente, al principio, o desde el principio, pues ni más ni menos. Quizá la respuesta de Jesús resultó tan enigmática para sus interlocutores de antaño como lo es hoy para nosotros.

§ 082. hizo lodo... restaurara ojos...

Jn. 9.6, 32. hizo lodo... restaurara ojos... Quizá, por cuanto el verbo untar o pringar parecía inapropiado para describir la aplicación del lodo, unos pocos copistas lo sustituyeron por el término más común epétheken = puso. El comentario del Diatesarón es significativo: le hizo ojos de su lodo. El registro en 9.30-32 sugiere un portento que va más allá del ya maravilloso hecho de devolver la vista... ¿acaso había nacido sin globos oculares?

§ 083. la fiesta de la Dedicación...

Jn. 10.22. la fiesta de la Dedicación... La egkaínia = dedicación (Esd. 6.16), era una celebración anual para conmemorar la reconsagración del templo, a causa de la abominación desoladora cometida por Antíoco Epífanes cuando sacrificó una puerca en el altar (1º Macabeos 1.20-60). El recordatorio se hacía el mismo día de su profanación, el 25 de Chisleu (diciembre) →1º Macabeos 4.36-59.

§ 084. somos uno...

Jn. 10.30. somos uno... Por la importancia teológica de la frase Yo y el Padre somos uno, es necesario entender bien que el número cardinal de género neutro uno no significa que el Padre y el Hijo tengan una sola existencia, sino que Ambos tienen la misma esencia.

§ 085. el que quieres...

Jn. 11.3. el que quieres... Es importante notar que el apóstol Juan usa aquí un verbo distinto del v. 5, diferencia que, sin duda, Jesús expresó en arameo. En esta ocasión el evangelista usa el verbo fileîs, que expresa un sentimiento proveniente de una amistad entrañable, normal entre personas del mismo sexo. Jesús era amigo de Lázaro. En cambio, en el v. 5 donde, además de Lázaro, están sus hermanas, el verbo es egápa con el que se expresa un amor esencialmente diferente, el amor proveniente de Dios (el mismo que aparece en 3.16; 13.34 y 1Jn. 3.1. En 21.15-17 aparecen ambos verbos.

§ 086. y cuando me vaya...

Jn. 14.3. y cuando me vaya... La conexión verbal se establece entre el subjuntivo aoristo pasivo, el subjuntivo aoristo activo, y el indicativo presente medio respectivamente, y no debe ser traducido con el condicional si me voy, ni con el hipotético si me fuere, pues para el eternamente consumado triunfo del Mesías, no puede haber condicionamiento ni cuestionamiento ni hipótesis. El traductor debe seguir perspicua y obedientemente la voz pasiva y ser consecuente.

§ 087. Parácletos...

Jn. 14.16, 26; 1Jn. 2.1. Parácletos... La traducción del sustantivo griego nominativo, masculino, singular parákletos, envuelve diversos problemas de tipo lingüístico y doctrinal. Difícilmente pueda definirse con una sola palabra a la Tercera Persona de la Deidad actuando como Parákletos a favor del creyente. Esto es de fácil comprobación si uno arriesga (dentro de las limitaciones humanas), hacer una somera descripción de algunas funciones que el Espíritu Santo realiza como Parákletos en el creyente, desde su nuevo nacimiento hasta su final glorificación. Intentémoslo: Parákletos es el Engendrador (3.5), y Santificador (2Ts. 2.13), también es el Persuasor (Ro. 8.38), y Guiador (Ro. 8.14), e igualmente el Enseñador y Recordador (14.26), y Fortalecedor (Fil. 4.13). Él es el que, como Dador y Mantenedor de la fe, nutre la esperanza, la alabanza, el gozo, la paz y el amor (Col. 1.27). Es el Ayudador e Intercesor (Ro. 8.26), el Defensor, Protector y el que hace…

§ 088. lo levanta...

Jn. 15.2. lo levanta... Gr. aírei = levantar o quitar o cargar sobre sí mismo y alejar. Pero en este caso, hay barreras teológicas que impiden traducir el verbo aírei por quitar o arrancar. El contexto (15. 6) exige la primera acepción levantar. El Viñador (experto en viñas) que ama al pámpano por su procedencia (15.2), con pericia lo levanta del suelo, teniendo especial cuidado de no quitarlo o arrancarlo de la Vid verdadera, pues para eso el Viñador ¡es Quien es! (Ro.14.4).

§ 089. Yo la pongo de Mí mismo... entregó el espíritu...

Jn. 10.18; 19.30. Yo la pongo de Mí mismo... entregó el espíritu... La muerte no le arrebató el espíritu a Jesús. Él lo entregó. La secuencia de la acción es igualmente importante. El participio habiendo inclinado es anterior a entregó. Al morir, Jesús primero inclinó la cabeza, después entregó el espíritu, mostrando así su autoridad sobre la muerte. La primera acción determina la aprobación de Jesús para que la muerte pudiera tocarlo (10.17-18); contrario a lo que ocurre con todos los demás mortales: Después de arrebatarle el alma (al expirar), la muerte obliga al hombre a inclinar su cabeza.

§ 090. vio y creyó...

Jn. 20.6 vio y creyó... ¿Qué fue lo que vio Juan que lo hizo creer? Los lienzos que habían envuelto el cuerpo del Señor Jesús (vv. 6-7) mantenían cierta rigidez a causa del abundante compuesto preparado por Nicodemo (19.39). Es evidente que nadie lo había desatado (11.44). Él, simplemente, los había atravesado.

§ 091. os envío...

Jn. 20.21 os envío... Llama la atención que el verbo apéstalkén = (me) ha enviado es distinto de pémpo = (os) envío. Este último se usa especialmente con referencia a dignatarios plenipotenciarios o embajadores.

§ 092. ciento cincuenta y tres...

Jn. 21.11 Ciento cincuenta y tres ... Desde tiempos antiguos, el registro ciento cincuenta y tres ha desafiado la inteligencia de grandes estudiosos de la Biblia. Todos han tenido la percepción de que un profundo y enigmático significado se esconde tras la forma particular en que este número es introducido por única vez en el Texto Sagrado: Subió, pues, Simón Pedro y arrastró a tierra la red llena de grandes peces: ciento cincuenta y tres. No pocos eruditos han manifestado su acuerdo en ver en estos peces un símbolo de los redimidos como cantidad exacta referida al valor numérico de la frase (hebrea) beni Ha-Elohim = Hijos de Dios, y del vocablo (griego) sugkleronómoi = herederos, ambos con una gematría (suma de las letras que componen las palabras) de 153. Y la enseñanza es clara: que todo el número de los redimidos son salvos por el poder de Dios. Condensamos este comentario al llamar al 153 simplemente como el número de los hijos de Dios también…

§ 093. habiéndose hinchado...

Hch. 1.18 habiéndose hinchado... Gr. prenes. La inusual expresión habiéndose puesto decúbito prono, traducida generalmente como cayendo de cabeza, difícilmente expresa que Judas, al ahorcarse (Mt. 27.5), cayera de cabeza, y menos aún, que sus entrañas fueran derramadas. Aparte de su significado literal (decúbito prono = aquel en que el cuerpo yace sobre el pecho y el vientre), el adjetivo prenes es un término que en medicina forense define el abotagamiento (hincharse el cuerpo humano al sufrir necrosis) cuyo significado especializado no debería extrañar (Col. 4.14). Además, esta aplicación es la que mejor complementa la forma en que murió Judas, el cual compró un campo... y fue y se ahorcó (Mt. 27.5), y habiendo hinchado, reventó...

§ 094. ¿Qué me impide...

Hch. 8.36 ¿Qué me impide... Quizá los pensamientos del eunuco se centraban en Dt. 23.1: No entrará eunuco ni castrado en la congregación de YHVH. Había venido desde tan lejos a adorar, pero su condición le impedía ni siquiera acercarse al Atrio del Templo. Probablemente leía a Isaías: Ni diga el eunuco: ¡Árbol seco soy! Porque así dice YHVH a los eunucos que guardan mis sábados, que escogen lo que me agrada y son fieles a mi pacto: Les daré cabida en mi Casa y dentro de mis muros, un nombre mejor que el de hijos e hijas: Memorial perpetuo que no será cortado (56.3b-5). Quizá por eso preguntó: ¿Qué me impide ser bautizado?

§ 095. La añadidura en Hch. 8.37.

Hch. 8.37. Mss. inferiores añaden la pedante aclaratoria (v.37): Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios, lo cual es una adición no hallada en los mejores mss. (P45, P74, A, B, C). Esta añadidura, que con algunas variaciones se lee en la mayoría de los mss. minúsculos, pasó al TR, y de allí a la mayoría de versiones. No hay razón por la cual los esforzados escribas alejandrinos la hubieran omitido de haber estado originalmente en el texto. Debe notarse también, que Jesucristo no es una expresión de Lucas. La fórmula era sin duda utilizada por la iglesia primitiva en las ceremonias de bautismo, y pudo haber sido escrita en el margen de una de las copias de Hechos. Su inserción en textos tardíos, parece haber obedecido a la creencia de que Felipe no podía haber bautizado al etíope sin antes asegurar la confesión de fe, que necesita expresarse en la narrativa. A pesar de que el mss. más antiguo que…

§ 096. cuatrocientos cincuenta años...

Hch. 13.20 cuatrocientos cincuenta años... Los problemas que envuelven los versículos 19 y 20 son tanto textuales como exegéticos. Los mss. D, E ,P y Ψ registran el inicio del período de los Jueces después de la división de Canaán: Después, como por cuatrocientos cincuenta años, dio jueces hasta Samuel profeta. Al contrario, el texto Alejandrino transfiere la cláusula temporal al final del v. 19, haciendo así que los cuatrocientos cincuenta años cubran un período anterior a la institución de los jueces: (19) y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, dio en herencia su territorio, como por cuatrocientos cincuenta años (20). Y después dio jueces hasta el profeta Samuel. El cómputo cronológico envuelto en el registro de los primeros mss. concuerdan casi exactamente con el de Josefo (443 años de acuerdo con Antigüedades VIII.iii.1), y ambos difieren ampliamente de 1R. 6.1, donde se afirma que Salomón (quien vivió mucho después del tiempo de…